Los científicos construyeron una IA para descubrir nuevas estrellas en la búsqueda de explicar el origen de nuestra galaxia.

Un sistema de IA (inteligencia artificial) ha detectado una cantidad enorme de novedosas estrellas que podrían contener pistas sobre la capacitación de la Vía Láctea.

Los estudiosos de la Facultad de Leeds hicieron el hallazgo examinando las imágenes agarradas por el satélite Gaia, que la Agencia Espacial Europea lanzó en 2013 para hacer un mapa en tres dimensiones de nuestra galaxia.

Tras utilizar técnicas de estudio de máquinas a los datos, hallaron más de 2.000 novedosas protoestrellas – estrellas infantiles que se forman en nubes de gas y polvo en el espacio.

Los científicos habían clasificado previamente solo 100 de estas estrellas, que ahora han entregado gigantes entendimientos sobre cómo se forman los elementos celestes. Las estrellas recién identificadas profundizarán su entendimiento

Miguel Vioque, un estudioso doctorado que dirigió el estudio, ha dicho en una declaración:

Nos encontramos mezclando novedosas tecnologías en la manera en que los estudiosos estudian y cartografían la galaxia con maneras de interrogar la montaña de datos producidos por el telescopio – y está revolucionando nuestra entendimiento de la galaxia.

Examinando la galaxia
Los estudiosos se centraron en las gigantes estrellas Herbig Ae/Be, cuya masa es cuando menos el doble de la del Sol. Estos amplios elementos contribuyen a la aparición de novedosas estrellas.

El conjunto redujo los datos recogidos por Gaia a un subconjunto de 4,1 millones de estrellas que posiblemente contengan las protoestrellas propósito. La utilidad de inteligencia artificial entonces escaneó los datos para hacer una lista de 2.226 estrellas que posiblemente eran protoestrellas Herbig Ae/Be.

Por último, validaron los descubrimientos estudiando 145 de las estrellas que había reconocido en los observatorios terrestres de España y Chile, donde lograron medir la luz procedente de las estrellas.

Los desenlaces enseñaron que la utilidad podía adivinar con precisión qué estrellas serían clasificadas como Herbig Ae/Be.

Entre había una estrella con el pegadizo nombre de Gaia DR2 42890945725862720. Está a 8.500 años-luz de distancia, tiene una masa 2,3 ocasiones más grande que la del Sol, y existió a lo largo de unos seis millones de años, lo que la hace muy joven en términos astronómicos.

Los estudiosos piensan que la identificación de estas estrellas podría mudar la manera en que los científicos estudian la galaxia. Transcurrido un tiempo, podría empujarlos a comprender cómo se formó la Vía Láctea.

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